CAMILA VALENTINA
TESTIMONIO
Quiero contar cómo viví mi primera comunión, algo que esperé durante casi un año entero mientras me preparaba con mis catequistas, mis compañeros y mi familia.
Al comienzo, todo era nuevo para mí. Recuerdo que en las primeras clases no entendía muchas cosas, pero poco a poco fui aprendiendo sobre Jesús, sobre lo que significa recibirlo por primera vez y sobre cómo debo vivir mi fe todos los días. Mis catequistas fueron muy pacientes y siempre nos explicaban con ejemplos bonitos que me ayudaban a comprender mejor.
Durante ese año también hice muchos amigos. A veces nos reíamos, otras veces nos poníamos serios cuando hablábamos de temas importantes, pero siempre sentí que estábamos creciendo juntos. En casa, mis papás me acompañaron en todo momento; me preguntaban qué había aprendido, rezábamos juntos y me recordaban que lo más importante era hacerlo con el corazón.
El día de mi primera comunión fue uno de los más especiales de mi vida. Estaba un poco nerviosa, pero también emocionada. Cuando llegó el momento de recibir la hostia, sentí una paz muy bonita, como si Jesús estuviera realmente conmigo. No puedo explicar exactamente cómo fue, pero sí sé que fue un momento que nunca voy a olvidar.
Ahora que ya hice mi primera comunión, siento que doy un paso más en mi fe y quiero seguir aprendiendo. Me alegra haber pasado por esta preparación tan larga, porque me hizo entender que las cosas importantes requieren tiempo y dedicación.
Esa fue mi experiencia, y siempre la voy a guardar en mi corazón.
Mis Padrinos
Ellos se llaman Marveise y Jesús
LUGAR
Toda mi preparación se realizó en la Parroquia Señor de los Milagros en Alto Bolognesi de la ciudad de Tacna en el año 2025.
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